Desbastado y pulido de metales: factores clave para un acabado óptimo
Ya se trate de bandas abrasivas, rollos o hojas, quien tenga que desbastar o pulir metal debería fijarse bien. En el caso de los abrasivos flexibles, hay cuatro factores que determinan la composición óptima y, por lo tanto, cuál es el mejor producto para cada aplicación. Para que sepa qué es lo importante a la hora de elegir la herramienta adecuada, aquí le presentamos por separado los componentes decisivos: el soporte, la ligadura, la distribución y el grano.
El abrasivo adecuado: la ligadura determina el resultado
La clave de una buena ligadura reside en el equilibrio entre la fijación del grano y la flexibilidad. Gracias a la ligadura, se pueden fabricar abrasivos rígidos y agresivos, así como altamente flexibles, para el rectificado fino. Una ligadura base sirve para la fijación previa durante la dispersión/aplicación electrostática de los granos abrasivos. Una ligadura de cobertura adicional garantiza la unión necesaria entre los granos abrasivos. Dependiendo del campo de aplicación, se utilizan ligaduras más blandas o más duras. En el desbastado de metales, dependiendo del caso de aplicación, se aplica además una sustancia abrasiva activa para generar un desbastado en frío.
El abrasivo adecuado: así es como el grano trabaja para ti
corindón
- Forma: cúbica, angulosa
- Dureza (Mohs): 9,0
- Aplicaciones: cuero, madera, relleno, acero inoxidable, aluminio
carburo de silicio
- Forma: cónica, de aristas afiladas
- Dureza (Mohs): 9,6
- Aplicaciones: tableros de virutas, pintura, piedra, plástico, vidrio
corindón de circonio
- Forma: aristas afiladas
- Dureza (Mohs): 6,5-7,5 (muy resistente)
- Aplicaciones: acero inoxidable, acero, aluminio